


Fue en medio
del de-sierto sonorense, en una ciudad trabajadora y en crecimiento, en
la cual la obra del Señor a-vanza de igual manera, con ministros
ejemplares, a donde el Señor nos llevó para celebrar nuestro
XLVIII Concilio Na-cional. La aparente lejanía del lugar no fue impedimento
para que hasta con tres o cuatro días de anticipación las
unidades, autobuses contratados, caravanas de autos y camionetas, sa-lieran
de sus lugares de trabajo para darse cita en Hermosillo.
El Presbiterio Ejecutivo sesionó desde el domingo, y los últimos
grupos de personas llegaron a la capital sonorense el lunes durante la mañana.
Cabe decir que ese día lunes hubo una reunión donde un buen
número de distribuidores de ECCAD se dieron cita para ser parte de
la presentación de los materiales que nuestra casa editorial llevó
para esta reunión. Esta es la primera de tal tipo de reuniones en
la que participaron el Superintendente General, el Director Nacional de
Edu-cación Cristiana, los di-rectores de la Editorial, el Pbro. José
Saucedo, autor del actual exposi-tor para adultos, que es un estudio sobre
la epístola a los Romanos, y culminó con una plática
del hermano Apolos Andrade, quien inspiró a los distribuidores a
seguir esforzándose por llevar los materiales al pueblo del Señor.
Al término se tomó la fotografía del evento, que aparece
arriba a la izquierda. Ya por la tarde dio inicio el servicio de apertura
de la Asamblea Conciliar, con los consabidos actos de la declaración
de apertura, lectura del acta anterior y bienvenida a cargo de las iglesias
y ministros del Distrito No-roeste. La predicación estuvo a cargo
de la Rvda. Lucy Saavedra.
La mañana del martes 23 nos reci-bió con un devocional y la
ministración a cargo del Pbro. Eleazar Ventura. En seguida pasamos
a la lectura del informe del Superinten-dente General, Pbro. Daniel de los
Reyes Villarreal, con la lectura alternada de los informes que lo complementan,
co-mo es el caso de los superintendentes adjuntos y directores de Educación
Cristiana y Misiones. El informe se aprobó por unanimidad y así
terminó la sesión para salir a comer. La tarde fue para el
informe del Tesorero General, el cual fue a-ceptado en forma unánime,
iniciándose el desahogo de las mociones. Para el servicio de la tarde
se desarrolló el acos-tumbrado concierto musical, a partir de las
6:30, dando inicio al devocional media hora después, a cargo del
Pbro. Lot Ro-dríguez, recibiendo la predicación del Rvdo.
Richard Ni-cholson, Director del Área de Latinoamérica del
Departa-mento de Misiones Foráneas de las Asambleas de Dios de Estados
Unidos.
El día miércoles fue de elecciones. Después de iniciar
con un tiempo de adoración y de ser nutridos en la palabra por el
Rvdo. Nicholson, entramos a las elecciones presididas por el Pbro. Samuel
Vázquez. Después de instalarse las mesas es-crutadoras de
cada Zona, de dar las indicaciones y mencionar los requisitos que establece
nuestra Constitución, y por su-puesto, de elevar una oración
al Señor esperando su dirección, se procedió a la elección.
Estos son lo resultados para el cuatrienio de gestión 2005-2009:
Superintendente Adjunto de la Zona Norte: Pbro. Salo-món García
Gil, quien había sido designado como tal por el Presbiterio Ejecutivo
hace dos años, para el período de ges-tión 2003-2005,
en sustitución del Pbro. Marcelino González que entonces resultó
electo como Secretario General.
Superintendente Adjunto de la Zona Centro: Pbro. Isaí Montoya Carvajal.
Superintendente Adjunto de la Zona Sur: Pbro. Juan J. Pérez González
Pasada esta primera etapa continuaron las elecciones mediante el sistema
de nominaciones públicas, para los departamentos de Educación
Cristiana y Misiones; para el período de gestión 2005-2009
resultaron las elecciones de la siguiente forma:
Departamento Nacional de Educación Cristiana
Director: Pbro. Guillermo Rodríguez Herrera
Secretario Tesorero: Pbro. Fernando Figueroa González
Departamento Nacional de Misiones
Director: Pbro. César H. Casillas Molina
Secretario Tesorero: Moisés Chávez López
Coordinador del Servicio Misionero a las Etnias Mexi-canas: Pbro. Cruz Velásquez
Ochoa
Para la sesión de la tarde del miércoles se continuaron los
negocios relativos a las modificaciones propuestas al Reglamento de la Iglesia
Local, que tendrían seguimiento hasta al final de la Asamblea. Después
del descanso y de las participaciones musicales, el servicio de la noche
dio inicio bajo la dirección del Pbro. Abiud Montoya, incluyéndose
algunas participaciones especiales, como la del Pbro. Ismael Montes, quien
nos deleitó con algunas interpretaciones con su particular estilo,
para pasar después a la predicación a cargo de la Pbra. Abigail
Sánchez.
Llegamos al día jueves, el penúltimo en las actividades de
esta Asamblea. Después del devocional y la ministración de
la palabra del Señor a cargo del Pbro. Jesús Preciado, conti-nuaron
los negocios de la Asamblea, incluyéndose en esta mañana la
presentación del informe del Secretario Tesorero de Misiones, Pbro.
Moisés Chávez, el cual fue aceptado. Así, en medio
de análisis y discusiones sobre las propuestas de re-formas, transcurrió
la mañana y la tarde de ese día 25, para llegar a la reunión
nocturna dedicada a la promoción misio-nera. Fue un deleite disfrutar
del desfile de nuestros diferentes misioneros y hermanos, muchos ataviados
con indumentaria de los países en los cuales se está desarrollando
la obra misionera, aunque algunos de ellos representados por otros her-manos,
ya que se encuentran en sus campos de misión. Tuvimos diferentes
participaciones, como la entrega de reconocimientos a distritos, iglesias
y personas que más ofrenda remitieron para la obra misionera. Terminamos
el día con la exposición de la palabra de Dios a cargo del
Pbro. Samuel Acosta.
El último día llegó y los negocios continuaron, agotándose
toda la agenda previamente propuesta, incluyendo el presupuesto conciliar
para el próximo período. La ministración fue asignada
al Pbro. Bonifacio González, y enseguida se tu-vo la consagración
de los oficiales electos para el siguiente período tetraenal de trabajo
2005-2009, a cargo del Pbro. Antonio González, de lo cual da cuenta
la gráfi-ca inferior izquierda. Vino después el voto de gratitud
por el Pbro. Humberto Pereyra, y así se dieron por termi-nados los
trabajos; de hecho, la fotografía de abajo a la derecha corresponde
al momento en que el Pbro. Daniel de los Reyes, nuestro Superintendente
General, declara la clausura de la XLVIII Asamblea Conciliar.
Gracias a Dios por la bendición de este magno even-to, donde todas
las cosas se dieron para bien: disfrutamos de la camaradería, del
ambiente espiritual que rebozó co-munión y unidad y del parlamentarismo
asambleísta. No cabe duda que cada Concilio es una fiesta. Festejamos
nuestra unidad incluso en la diversidad, porque nos sabe-mos un solo cuerpo.
Festejamos la mano de Dios en el te-rritorio nacional y aun en la obra que
asambleístas mexi-canos desarrollan fuera de nuestro país.
Festejamos que somos el pueblo de Dios y que aún nos queda mucho
por hacer. Y con esa misma alegría, festivamente, trabajamos durante
estos cinco días, y regresamos a nuestros campos de acción,
para seguir festejando la obra de Dios en nuestras vidas.