La
hermana Guadalupe Palacios González, que aparece a la derecha, es ministra
del Distrito Norte de Chihua-hua. Fue llamada al campo misionero desde 1989,
y por espacio de dos años recibió capacitación en misiones
transculturales; en 1993 hizo un primer viaje a Colombia.
En 1995 comenzó a misionar en el grupo indígena Huitoto, a las
márgenes del río Putumayo en la selva Amazónica, estableciendo
una iglesia autóctona en medio de un ambiente hostil: por un lado la
guerrilla, por otro el narcotráfico y por otro la hechicería
tan arraigada en la zona. Pero la gracia y protección de Dios fue más
abundante y esos dos años dieron su fruto en almas salvas y bautizadas
en el Espíritu Santo; en la gráfica inferior la encontramos
discipulando a un grupo de creyentes. Esta congregación fue entregada
para ser administrada por la iglesia de Colombia.
De regreso a México, en 1997, tomó un diplomado en Lingüística
y Adaptación Transcultural impartido por la Universidad de Puebla.
En enero de 1998 volvió a Colombia para comenzar desde abajo, como
ella misma lo expresa, aprendiendo el idioma de otro grupo indígena
a donde Dios la guió, ellos son los Secoyas, ahora en el Putumayo peruano.
Antes de asentarse en este lugar fue por sus pertenencias a la comunidad Huitoto,
pero justo a la entrada el hijo de la hechicera de la aldea comenzó
a dispararle. Tres veces lo intentó pero la escopeta no funcionó,
no salió ningún tiro; la cuarta vez el disparo se produjo, pero
ya la hermana Lupita estaba dentro de la choza. Esta es otra de las veces
en que la misionera ha visto cumplida en su vida la protección divina
que dice: El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le
temen, y los defiende. ¡No la dejemos sola ni la olvidemos en nuestras
oraciones y contribuciones!
En su nuevo asentamiento los ataques del enemigo no cesaron; para el año
2000 uno de los jefes de la guerrilla, al cual apodan el mono Jojoy, a través
de la televisión envió una amenaza de muerte para todo ministro
evangélico o misionero que trabaje en la selva. Pese a esto la hermana
Lupita tomó la decisión de seguir adelante.
En 2003 nuestra misionera tramitará su visa a través de Perú,
para seguir evangelizando entre los grupos de la Amazonia, donde el Espíritu
Santo la llamó sobrenaturalmente para ministrar. Pero esta vez no volverá
sola, ya que se ha integrado un equipo que operará desde Iquitos, en
Perú, como la puerta de Sudamérica, cuyos miembros son la hermana
Lupita, la familia Roa e Isaí Fuentes, a quienes Dios ha llamado para
reforzar el trabajo en esa selva.
La hermana pide nuestras oraciones por lo siguiente:
1. Para tener los fondos necesarios para el sostenimiento y los gastos del
ministerio.
2. Para adquirir un motor fuera de borda para una lancha (aproximadamente
2,000.00 dólares).
3. Para tener un equipo de radiocomunicación para la base en Iquitos.
4. Para obtener las visas a través del Perú.
5. Para seguir contando con la gracia divina y esa protección sobrenatural
que le ha acompañado.