Conoce más sobre nuestra organización!EccadConoce nuestras revistas!Esta sección te va a gustar!Ministerios que te bendecirán!EventosContáctanos, queremos concoerte!
En este siglo XXI el tema de los avivamientos del Espíritu Santo ocupa un lugar preferencial en la mayoría de los púlpitos, abordándolo desde una enseñanza bien trazada, de una elocuente conferencia excelentemente preparada o desde la perspectiva de una predicación extraordinariamente ungida. Así, hoy como nunca se habla, y por cierto que en algunos casos en forma excesiva, sobre los diferentes brotes del avivamiento del Espíritu Santo, donde todos apuestan a ser genuinos y auténticos, e incluso hasta hay unos líderes que se adjudican el título de apóstoles del avivamiento. El hecho es que mientras muchos grupos, iglesias o denominaciones en diferentes partes del mundo están viviendo un nuevo renacer espiritual o avivamiento, otros no están experimentando nada semejante. La pregunta es ¿por qué? ¿Cuáles son los impedimentos para un avivamiento?

1. La ausencia de un diagnóstico
espiritual
Por diagnóstico me refiero al conjunto de signos o datos y síntomas que sirven para identificar a un padecimiento o enfermedad. Este es el primer paso; una vez definido el diagnóstico lo siguiente es confrontar a la persona con su situación y ofrecerle las alternativas de solución que promuevan su recuperación o, dado el tema que nos ocupa, el avivamiento.
Por iniciativa de los directivos nacionales, y en atención a informar de la realidad que guardan las Asambleas de Dios en el país, fue enviado a todos los distritos un cuestionario para levantar una estadística de la situación de la obra, que permitiera establecer un diagnóstico de las circunstancias espirituales de la iglesia. Anticipo que el margen de error es escaso, ya que el trabajo se instrumentó a través de los presidentes de Sección, quienes lo realizaron directamente con cada uno de los pastores. Este censo contenía también preguntas respecto al número total de creyentes, la asistencia al culto principal, los bautizados en agua y en el Espíritu Santo. El resultado reveló algo que es preocupante para el liderazgo y ministerio del Concilio: el porcentaje de bautizados en el Espíritu Santo a nivel nacional es realmente bajo. Veamos el siguiente ejemplo del Distrito Sur de Chihuahua: de la asistencia total de creyentes al culto principal, sólo el 31% son bautizados en el Espíritu Santo. Este indicador es claro, sólo 3 de cada 10 creyentes cuentan con tan glorioso experiencia, que sin duda es más o menos el tenor en todo el Concilio Nacional.
Este diagnóstico evidencia una situación nada loable, sin embargo, las alternativas para superarlo están a nuestro alcance, bien definidas en las Sagradas Escrituras y experimentadas por los que nos antecedieren, tal como lo señala la historia. De todos es conocida la célebre frase utilizada por algunos de los pioneros: yo nací en el fuego, y no me conformo con el humo.

2. Una inadecuada actitud analítica
Es posible que el mucho tiempo en el ministerio, la escuela de la vida, la preparación teológica y la inapropiadamente entendida consigna de las Escrituras (los demás juzguen -1 Co. 14:19; Examinadlo todo -1Ts. 5:21), hayan contribuido a crear una actitud inadecuadamente analítica, que más bien descalifica según la visión particular de la persona y no de acuerdo al tenor de la Biblia. De ser así, ¿no estaremos apagando al Espíritu? No se ha preguntado por qué son cada vez menos los bautizados en el Espíritu Santo? ¿Por qué ya no hay tanta profecía en nuestras reuniones? ¿Por qué no se dan como antaño las manifestaciones y dones del Espíritu Santo? Indiscutiblemente que el equilibrio es lo mejor: seamos excesivamente analíticos pero también ser excesivamente sensibles al mover de Dios y del Espíritu Santo.

3. Falta de vida devocional
El testimonio coincidente de quienes han experimentado un avivamiento del Espíritu Santo señala a la necesidad de tener una vida de santidad y consagración adecuada. El mensaje que los desafía es buscar el genuino arrepentimiento, fundamentado en el mensaje divino: si se humillare mi pueblo... y se convirtiere de sus malos caminos (2 Cr. 7:14). Esto significa que el avivamiento está precedido por un llamado al arrepentimiento; el arrepentimiento demanda perdón; el perdón implica la restitución y demostración de un profundo cambio. Aiden W. Tozer destaca es sus escritos sobre el tema del avivamiento la necesidad prioritaria e imprescindible del arrepentimiento, más que la practica devocional de la oración para el avivamiento. El afirma: A veces orar por un avivamiento no sólo es inútil, sino equivocado. Lo que Dios demanda es una verdadera transformación de la conducta de la congregación. Cuando no hay un verdadero arrepentimiento puede ser uno de los más grandes impedimentos del avivamiento.
Así, el arrepentimiento debe ser precedido por la oración; no existe posibilidad de avivamiento si no se cultiva en fuerte ambiente en el ejercicio devocional de la oración, tanto individual como colectiva. De nuevo Aiden W. Tozer sostiene: La oración por el avivamiento prevalecerá siempre y cuando esté acompañada por la enmienda radical de la vida, no antes. No conozco todavía un avivamiento que no esté precedido por un fuerte espíritu o ambiente de oración.
Una encuesta realizada a 572 ministros angloamericanos dedicados al pastorado, arrojó el siguiente resultado sobre su vida devocional:
9% ora una hora o más diariamente.
34% ora entre 20 a 60 minutos.
57% ora únicamente 20 minutos al día.
Así que el promedio de tiempo invertido en la oración de estos 572 ministros fue de ¡22 minutos al día! La oración debe de ser práctica frecuente, profunda y sistemática en la vida individual de cada pastor, y promocionada fuertemente para hacerla también un hábito congregacional.

4.Falta de visión
Cuando se define el perfil progresivo de los avivamientos se clasifican como microavivamiento, macroavivamiento y avivamiento clásico. La premisa fundamental del primero es: no se puede tener un avivamiento colectivo sin que primero se experimente un avivamiento individual. En este sentido, sin violentar la hermenéutica más propia, el mensaje del profeta Ezequiel resulta inquietante: Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé (Ez. 22:30). Me permito afirmar que en el microavivamiento Dios siempre busca a un hombre dispuesto, para posteriormente generar lo que conocemos como macroavivamiento. La historia de la Iglesia está llena de diferentes avivamientos del Espíritu Santo que se iniciaron por medio de un hombre que entendió el desafió de Dios y obtuvo la visión adecuada.

Por ello, es responsabilidad de todo ministro tener una adecuada visión sobre el avivamiento. El hombre de Dios que recibe la visión adecuada, prepara la plataforma para un gran avivamiento y, comprometiéndose con Dios, pone en práctica los siguientes pasos, a la luz de 2 Crónicas 29:3-5).
Una actitud vertical de fidelidad a Dios.
Abre las puertas del culto para Dios.
Repara las puertas de la casa de Dios
Santifica el altar de la casa de Dios.
Limpia el servicio de adoración.
Restaura un adecuado ministerio.


Pbro. Salomón García Gil

Impedimentos para el avivamiento
Pbro. Salomón García Gil

home