


Que cada día
abunden la fe, esperanza y amor en sus vidas, como un testimonio de que
Dios nos perfecciona según su voluntad, otorgando lo mejor para nosotros
y dejando su propio sello en nuestras vidas.
El desarrollo de nuestra obra nacional también está basado
en el trabajo de nuestras mujeres asambleístas, que no escatiman
nada y han ofrendado su vida, talentos, dones y ministerios para extender
la causa del evangelio. Por eso, entre otras razones, durante el primer
semestre de este 2004, en la Escuela Dominical, hemos estudiado una temática
enriquecedora acerca de la perspectiva bíblica mujer. Ellas han sido
y son pioneras, evangelistas, pastoras, maestras, directoras de institutos
bíblicos, de Misiones y de Educación Cristiana en algunos
distritos y presbíteras de Región en al menos 11 distritos;
además, ya tenemos a la hermana Rosa María Estrada en el Presbiterio
Ejecutivo, como Secretaria Tesorera del Distrito Bajío.
Lo anterior revela que desde la iglesia local, en donde gozamos de una gran
tradición participativa de nuestras hermanas, hemos desarrollado
un modelo de crecimiento y estabi-lidad. ¿Quién no ha sido
educado en las verdades divinas bajo la disciplina de una ilustre maestra
asambleísta? Basta dar un vistazo a la historia de nuestra vida para
encontrarnos ahí a la fiel maestra y consejera para la vida, que
nos ha enseñado a obedecer los preceptos divinos. Por cierto, ahora
que fui a Senegal, a visitar a nuestras misioneras Yolanda Díaz y
María Hernández, reflexionaba que la mayoría de nuestros
enviados son mujeres: aproximadamente treinta, tomando en cuenta a las hijas
que acompañan a sus padres en el campo misionero.
En otro orden de cosas, pasé unos días en España acompañando
al grupo que viajó este año, dirigido por nuestro Director
Nacional de Misiones, el Pbro. César Casillas Molina. Visitamos a
nuestros enviados a Europa: la familia Salazar, tan dinámica como
siempre; han consolidado el proyecto en Melilla, y son reconocidos como
nuestros pioneros allá. De igual forma la familia Lagos pasó
ya su primer año en una cosecha de almas muy valiosa; ahora han sido
desplazados a la ciudad de Ronda para cumplir el desafío que representan
cuarenta pueblos en donde no hay ninguna iglesia evangélica. También
la familia Durán se encuentra ya en España para comenzar el
centro de entrenamiento misionero. En este viaje tuvimos la oportunidad
de reunirnos con la Directiva General de España y confirmar el aprecio
que sienten por nuestros misioneros; nos han manifestado su beneplácito
por recibir a más mexicanos y traemos la solicitud de desarrollar
el próximo año una especie de invasión evangelística
en varias ciudades, por lo que desde ya invitamos a los evangelistas que
deseen acompañarnos el próximo año a España,
en el mes de marzo.
Ahora, volviendo al tema de mi viaje a Senegal, señalo que por instrucciones
equivocadas de la agencia de viajes y de la línea aérea llegué
sin visa, ya que la información de su sistema explica que no la necesita
quien lleve su boleto de regreso y permanezca menos de 90 días en
el país. Así que estuve virtualmente retenido en el hotel
del aeropuerto; como dice el dicho aunque la jaula sea de oro, no deja de
ser cautiverio. Pero Dios me ayudó y obró milagros para que
pudiera entrar al país; las autoridades fueron amables y complacien-tes
conmigo pero pude discernir la opresión espiritual y los desafíos
frente a nosotros, porque la situación es bastante difícil.
El 95% de la población es musulmana, el 70% son analfabetos, el 80%
habla francés, el 15% serer y el 60% wolof, lo que significa que
más de la mitad de la población habla más de un idioma.
Debo explicar que nuestras dos misioneras hablan un francés perfecto
francés y se comunican en serer y wolof, y fueron perfectas intérpretes
en mi viaje por el país.
Nuestras misioneras son consideradas como enviadas de Dios para fortalecer
el proyecto de multiplicación de iglesias. La hermana Yolanda Díaz
es considerada pionera y es muy respetada por el ministerio senegalés;
ella ayudó a fundar la Escuela Dominical, el pro-grama infantil y
el reactivamiento de un programa de damas, además de ser maestra
en el Instituto Bíblico y llevar a cabo un programa de entrenamiento
para esposas de pastores y mujeres. También ayuda a formar obreros
laicos y líderes locales como una estrategia para proveer de pastores
a la obra. Actualmente está tratando de perfeccionar un método
alfabe-tizador, que no existe en francés.
Por su parte la hermana María Hernández está al frente
del programa social de medicina en la iglesia nacional; atiende desde pastores
y estudiantes del Instituto Bíblico hasta público en general,
además de visitar iglesias de ciudades y aldeas en jornadas médicas.
Es necesario ir a Dakar, en Senegal, para darse cuenta que las necesidades
de la población son enormes. Tuve la oportunidad de orar con nuestras
hermanas, además de llorar, reír y platicar. Fuimos a visitar
algunas ciudades y aldeas entre las que se encuentran Rufisque, Thies, Diourbel,
Gossas, Kaolak y Tongoli. Esta última con el pastor Pascal, quien
nos preparó una rica comida de cuscus y nos dio té de ataya.
Por cierto, para los que deseen ver la colección de fotos de este
viaje para usarlas en sus programas misioneros las pueden tomar de la página
web del Concilio: www.asambleasdediosmexico.org
La Directiva General de Senegal me ofreció una cálida bienvenida
y me llevó a cenar yassa, chebyunan y mafe, acompañados de
sus familias. Fue un tiempo especial en el que refrendaron su admiración
por nuestras misioneras además de mostrarnos que las tienen incluidas
en sus planes de trabajo y expansión. Compartieron además
algunas necesidades de las cuales les hago participes: un vehículo
para nuestras misioneras ya que desplazarse no es fácil por el ambiente
hostil contra los extranjeros, más tratándose de mujeres que
viajan solas; más recursos para el programa de salud, ya que desean
extenderlo, y un taller de superación para los pastores. Por estas
triples necesidades hay que trabajar fuertemente, pero anticipo que en el
año 2006 se planea un viaje misionero a Senegal en el que se necesitarán
médicos, enfermeras, maestros, evangelistas, carpinteros y albañiles.
Oremos y valoremos la responsabilidad de ir en ese viaje para aportar nuestros
talentos y dones; ese mismo año habrá un referéndum
en el país para decidir si se convierte en musulmán radical
o sigue como va; ¡ese año podría ser nuestra última
oportunidad de incursionar libremente como predicadores!
¿Por qué estas dos mujeres mexicanas asambleístas están
en Senegal? La respuesta más inmediata es por un llamamiento divino,
pero debemos reconocer que son nuestras enviadas y como tales debemos proveer
para que su ejercicio misionero sea digno de todos nosotros. Ver a ellas,
como a todos nuestros enviados a la obra misionera, frente a tantas necesidades
y desafíos, cobra más fuerza, hace más real y latente
el lema aquel: desde el corazón de Dios las misiones se hacen con
los pies de los que van, las rodillas de los que oran y las manos de los
que dan.
Pbro. Daniel de los Reyes Villarreal