En
diversas ocasiones, como Concilio Nacional, hemos buscado las mejores alternativas
para seguir creciendo como se espera que debamos crecer.
En su momento empezamos a establecernos en el territorio nacional. Entre 1918-1922
lo hicimos en el norte de Tamaulipas, más tarde en Nuevo León,
y así sucesivamente. Para la década de los ochentas el Concilio
abarcaba el territorio nacional con muy buena representación en cada
entidad federativa. Hoy tenemos templos, misiones, institutos bíblicos,
departamentos de Evangelismo, Misiones y Educación Cristiana, sociedades
de Varones, Damas, Jóvenes, ACUPYHNAD, Exploradores del Rey, Misioneritas
e Infantil. Qué decir de nuestras Oficinas Generales, oficinas propias
en muchos de los Distritos, una editorial propia y una producción de
más de cien escritores mexicanos. Los niveles de superación
ministerial están presentes con el ISUM y la Facultad de Teología.
Poseemos nuestra documentación eclesiástica en la Constitución
y Minutas Permanentes, tanto nacionales como distritales... En suma, hemos
crecido, pero aún necesitamos seguir desarrollándonos.
De aquí la importancia del Plan Regulador 2002-2004, del que me llama
la atención en forma especial los siguientes postulados:
1. VISIÓN: Llevar a todos los mexicanos el evangelio en el menor tiempo
posible.
2. LEMA: Todo el evangelio para todos los mexicanos.
3. LIDERAZGO PARA LA EXPANSIÓN: Más de cinco mil congregaciones.
Yo creo que esta conquista es posible. En su momento mi generación
fue impactada con esta visión y llegamos a alcanzar las metas propuestas
y se multiplicaron las iglesias, así como los institutos bíblicos,
los distritos, el liderazgo, las fuerzas y las finanzas. Ello me da derecho
para afirmar que esta visión y estas metas son alcanzables y las rebasaremos
en tiempo y forma.
Así que elaboremos el plan, partamos la geografía: ¿Cuáles
son las ciudades de 10,000 habitantes donde no tenemos trabajo? ¿Cuántos
estudiantes con preparación y visión para trabajar y crecer
están dispuestos? ¿Cuántas iglesias tienen capacidad
de financiar total o parcialmente la fundación de otra iglesia? ¿Cuánta
disposición tenemos para formar obreros, coordinadores de campo, pastores
y maestros con arraigo institucional que permitan consolidar los proyectos
de las Asambleas de Dios?
Hemos de adoptar libros de texto sobre crecimiento de la iglesia en el contexto
de América Latina, y en algunos casos elaborar proyectos según
el contexto de la región o ciudad donde deseemos trabajar, en el medio
urbano, rural, con adictos, cárceles, con estudiantes o en las etnias
nacionales. Para ello necesitamos, cuando menos:
1. Iglesias que funden nuevas iglesias. En la elaboración del proyecto
debe establecerse el lugar, seleccionar el pastor, de acuerdo con la Directiva
del Distrito, del Presbítero de Región y del Presidente de Sección.
2. Hacer un presupuesto para dar apoyo adecuado al pastor y al campo adoptado.
3. Fijar tiempos, empezar ciclos de evaluación y de soberanía
de la obra.
4. Cuidar que esoscampos no se hagan misiones de las iglesias cofundadoras,
y que los bienes no se conviertan en patrimonio familiar.
Evoquemos a los pioneros. Desde California a Yucatán, el mensaje santo
ha de llegar, afirmó el Pbro. Manuel Bustamante. Mirad la multitud
sin fe y sin Dios, sólo el poder de Dios, podrá infundir las
esperanzas en sus pechos que les hagan revivir, y al Señor Jesús
servir, decía el Pbro. Rubén J. Arévalo. Nuestra patria
será para Cristo, si unidos luchamos; mexicanos luchad, nuestra patria
salvar que Jesús pronto vendrá, dijo el Pbro. Juan M. Isáis.
Una cosecha abundante exige una siembra abundante, declaró el misionero
Enrique Stachan.
Con el síndrome de Caleb seguiremos trabajando los que podemos decir
que cuarenta años después aún creemos en la conquista
de la tierra.