


En días
pasados viajé de Tuxtla Gutiérrez a México en compañía
de mi familia y del Pbro. Gabino Pérez, Superintendente del Distrito
Veracruz, después de haber pasado el fin de semana en Coatzacoalcos,
en ocasión del 50 aniversario de la iglesia Esmirna, que por mucho
tiempo fue pastoreada por el presbítero José Luis Rodríguez,
y de haber participado en el Congreso de Damas Cruzando el umbral de la
Excelencia, que tuvo una asistencia de cuatro mil personas aproximadamente,
lo cual hace un global de ocho mil asistentes a los tres eventos.
Qué bendición nos ha dado el Señor al traernos a vivir
en este tiempo. He invertido algún espacio de la agenda para recordarle
a pastores y ministros que el tiempo de hoy es el que Dios anticipadamente
preparó y nos ha traído para guiar a esta generación,
volviendo el corazón de todos hacia él. Y les recuerdo que
no están viviendo en el tiempo equivocado, porque para esta hora
nos trajo Dios. La postmodernidad tiene sus desafíos y el evangelio
es aún, como antaño, la respuesta de Dios para el ser humano.
El mes de octubre celebramos nuestro congreso pastoral Ministrando al corazón
de los que sirven, el cual dejó una secuela de bendiciones que todavía
alcanza para recordar y más que eso: la acertada ministración
de cada uno de los predicadores se convirtió de verdad en una fiesta
pentecostés del Espíritu. La vida del ministerio allí
presente fue tocada poderosamente por Dios, de manera que el testimonio
de lo que Dios hace sigue latente.
Recientemente hemos realizado nuestro taller nacional Liderazgo para la
expansión en el hotel Lastra de la hermosa ciudad de Puebla. Quince
ministerios con recursos para la expansión intercambiaron agenda
con los superintendentes distritales para reproducir el programa; por las
mañanas ministró la Directiva General, y por las noches el
Rvdo. Emerson Morales.
Los eventos que vemos hoy son nuestra oportunidad para recibir la unción
que fluye como agua de vida, alcanzando a todos aquellos que tienen sed
y vienen a las aguas del río de Dios. Hay que trascender eventos
porque Dios espera lo mejor de nosotros. Vayamos más allá
del límite y descubramos que no hay barrera para el crecimiento.
Cuidemos de alcanzar el sueño de todas las generaciones asambleístas,
cuya suma es: Cristo para México y México para Cristo; y cantaban:
México, una patria redimida, es el lema de nuestra iglesia fiel.
Formemos a la nueva generación que viene pujante y esforcémonos
por cuidar nuestra mayordomía financiera de una manera fiel y transparente.
Resuenan en mis oídos las palabras del canto aquel del grupo México
80:
Plantemos a Cristo en el corazón de los mexicanos.
Que ores, que enseñes, que adoptes a diez que se multipliquen...
Traigamos primavera espiritual a la patria nuestra...
Jesucristo, heme aquí, ¡envíame a mí!
Puesto que cada pastor tiene una visión de lo que es su filosofía
de ministerio y cada congregación por igual tiene metas y programas,
pensando en estrategias no existe ningún principio básico
específico que sea único para la expansión, lo importante
es que tenemos principios, hay que conocerlos, incorporarlos, conservarlos
y aferrarnos a ellos. Conservemos lo básico y estimulemos la expansión.
Como dice un letrero frente a una iglesia en Bombay: Si no quieres que tus
buenas intenciones mueran, ejecútalas.
Así,
liderazgo para la expansión significa:
· Establecer nuevos centros de predicación, especialmente
en aquellos lugares en los que no hemos llegado.
· Hacer mejor lo que sabemos hacer y a lo que estamos dedicados.
· Énfasis prioritario en la gran comisión.
· Crecer por multiplicación y no por división.
· Preparar un liderazgo capacitado y comprometido.
· Expectativas de que cada iglesia se pueda reproducir sanamente.
· Distribución de biblias evangelísticas.
· Continuar enfatizando en el estudiantado de los institutos bíblicos
la visión de nuestros pioneros en torno a establecernos plenamente
en todo el territorio nacional.
¡Cuidado
con las soluciones fáciles para la expansión de la iglesia!,
porque pueden resultar como las famosas dietas para adelgazar comiendo de
todo. Antes bien, Jesús dijo: edificaré mi iglesia, y esa
es una verdad real y contundente. La expansión de la iglesia no surge
por casualidad ni se improvisa, más bien, se construye.
Los tiempos cambiantes solicitan atracción hacia esquemas que faciliten
una explicación adecuada de la realidad actual, y para ello se han
dado en proliferar nuevos paradigmas de dirección y desarrollo en
la iglesia. Si estos nuevos planteamientos fueran sólo estrategias
de expansión y sano desarrollo, por supuesto que sería sano
y deseable, pero algunos anuncian una era adenominacional a todas luces,
líderes encumbrados sin nadie a quien informar y con un acaparamiento
de funciones direccionales, administrativas y espirituales absolutas. Debemos
responder objetivamente a esa necesidad con una plataforma clara y evidente
que se muestre tal cual es verdaderamente: ¡No desaparecerán
las denominaciones!, aun cuando les falte perfeccionamiento. Enredar a las
iglesias creando una nueva estructura paraeclesial muy parecida a la denominación
pero con un sistema autocrático y más proclive a lo que tanto
denuncia, tampoco es el camino.
Como
siempre, hay que volver a la Palabra de Dios y encontrar que él hará
lo que tiene que hacer, pero nosotros no debemos evadir lo que nos corresponde
hacer. Dicho en palabras paulinas: Yo planté, Apolos regó,
es lo que hacen los hombres, pero el crecimiento lo ha dado Dios, es lo
que hace Dios.
El proyecto de establecer nuevos centros de predicación es el sueño
de todas las generaciones asambleístas y es posible lograrlo. La
expansión demanda poseer claramente la visión que nos lleve
a alcanzar nuestra nación para la gloria de Dios. Los aspectos trascendentes
de la asociación de ministerios desde una perspectiva que lleve a
la iglesia a cumplir la gran comisión será la plataforma más
clara del compromiso con Cristo y su obra.
La pesca milagrosa de Lucas 5:1-11 es uno de mis pasajes favoritos en torno
a la expansión, porque nos lleva a discernir la necesidad de la gente.
Cuando el gentío se agolpaba se demuestra que encuentra lo que necesita,
lo cual demanda una atención apasionada. El Jesús encarnado
que se revela en esta reunión playera nos muestra que él es
la verdadera respuesta a las necesidades de la gente. En tanto que los pescadores
lavaban sus redes después de una noche en la que por sus propios
méritos nada habían logrado, es el hastío de nuestros
propios y limitados métodos. Hay que ir mas allá del método
y las estrategias para ponernos en el cauce de la voluntad de Dios. Jesús
enseñaba desde la barca a la multitud, dándonos ejemplo de
lo que necesitamos hacer nosotros; enseñemos la Palabra, ¡la
gente tiene hambre de Dios! Echad vuestras redes para pescar, es el llamado
del Maestro para volver a lanzarnos, mas no bajo nuestras propias perspectivas,
sino a una pesca milagrosa. Nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré
la red, es el reconocimiento de nuestras incapacidades, pero nuestra disposición
a depender de él. Encerraron gran cantidad de peces es la respuesta
de Dios a la obediencia. Su red se rompía es quitar los obstáculos
que impiden el desarrollo. Vinieron a ayudarles los de la otra barca y se
hundían, es compartir la tarea y los resultados como parte del equipo
de la expansión. Serás pescador de hombres, es la máxima
aspiración del liderazgo de la expansión. Dejándolo
todo, lo siguieron, es el resultado de una decisión que nos muestra
como servidores de él, enfocados en hacer bien lo que mejor debemos
hacer.
Hay
una polémica de retórica entre las figuras del oso y el puercoespín.
El primero porque tiene una garra tan terrible que toma control de todo
lo que le rodea, y el segundo hace lo único que puede, defenderse.
La otra discusión es la del lobo y el erizo. El primero tiene un
conocimiento del medio que le rodea, de tal manera que tiene muchas formas
de sojuzgar; en el caso del segundo todo se circunscribe a defender su vida
de una manera enconchada. Después de esto alguien ha escrito que
lo mejor será conocer las habilidades del salmón... El fin
de todo el discurso sencillamente se circunscribe a ser lo mejor en lo que
uno puede serlo, dedicarse a lo que lo apasiona profundamente y ser consistente
en avanzar de acuerdo con el motor que lo mueve. En este caso la iglesia
está aquí para ser luz del mundo y sal de la tierra, estableciendo
nuevos centros de predicación, especialmente en aquellos lugares
a donde no hemos llegado.
En lo que respecta a seguir por los aires, caminos y veredas por la patria
que él nos dio, este trimestre nos concedió el Señor
participar en lo siguiente:
Día del pastor del Pbro. Francisco Gámez, en Saltillo.
Aniversario de la iglesia Casa de Misericordia, en Monterrey.
Presbiterios de los distritos Pacífico, Tabasco y Sur Pacífico.
Nombramiento de comisiones para nuestra próxima Asamblea Conciliar,
en Hermosillo.
Continuamos con la visita de supervisión a los institutos bíblicos,
y vamos por las certificaciones.
Además, de muchas invitaciones a predicar y atender las reuniones
de trabajo en las oficinas generales.
Pásenla bien y recuerden que Dios siempre está presente en todos los eventos de nuestra vida, por lo que nos dará mucho gusto escuchar testimonios de lo que sucede en su entorno el día de hoy. Les reitero mi aprecio y cariño fraternal en la fe que nos es común.
Pbro. Daniel de los Reyes Villarreal