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Cosechar es la recolección de los frutos; es tomar el fruto de lo que se sembró. En el proceso de la siembra:

1. Se escoge la semilla (la Palabra de Dios).

2. Se llama a los sembradores (predicadores y creyentes).

3. Se va a los campos a sembrar (estados, municipios, colonias, familias, hasta lo último de la tierra).

4. Se cosecha (los nuevos convertidos).

De acuerdo con la declaración de nuestro Señor Jesucristo en Juan 4:35, es tiempo de levantar la cosecha pues los campos ya están blancos, listos para la siega. Las espigas están llenas de frutos y la pregunta es ¿quién irá a los campos a recoger la cosecha?

Sí, estamos en el tiempo de la cosecha y hay que recoger el fruto o se perderá. Sería lamentable que esto ocurra por negligencia o descuido; así que manos a la obra. Dejemos a un lado la pereza y miopía espiritual y miremos lo que está adelante. No podemos seguir estancados e indiferentes, preparémonos para levantar la cosecha y muy pronto comenzaremos a ver los resultados.

Pero, ¿qué requisitos debe tener la preparación para la cosecha?

1. Se requiere de una preparación
espiritual

La Iglesia debe comenzar a orar, ayunar, tener vigilias, veladas y cadenas de oración promoviendo la vida espiritual de los creyentes. Es a través de la oración como Dios se mueve y nos despierta, da visión y carga por los pecadores, nos abre puertas, revela ideas y planes de trabajo para la cosecha. El pastor debe cultivar su vida de oración de tal manera que la iglesia vea la importancia de ésta. La oración especifica e intercesora es el primer paso en la estrategia de la cosecha.

Además, es imprescindible buscar la llenura del Espíritu Santo. No podemos olvidar que el Espíritu Santo es el principal agente en la evangelización. El Señor Jesucristo dijo a sus discípulos que no se movieran de Jerusalén hasta que fueran investidos del Espíritu Santo (Lc. 24:49), y luego les dice que recibirían poder cuando viniera sobre ellos el Espíritu Santo (Hch. 1:8). Cada creyente lleno del Espíritu Santo es un testigo del Señor con gran poder y autoridad para llevar a delante el crecimiento de la obra de Dios.

2. Se requiere de una preparación
intelectual

a. Diseñar un programa para los nuevos convertidos.

b. Evaluar y renovar las estructuras. Si el modelo actual no está dando resultados, busque la forma de lograr frutos; sobre esto solamente debemos tener cuidado de no perder nuestra base doctrinal y el gobierno de nuestra organización.

c. Capacitar la iglesia para la cosecha
Reclutar personal.
Organizar clases para enseñar a evangelizar y discipular.
Motivar a la gente a trabajar con responsabilidad.
Establecer programas de enseñanza bíblica.

d. Promover la visión pastoral.

e. Establecer metas de crecimiento.

f. Preparar cursos para formar liderazgo.

3. Se requiere de una preparación
material

1. Ampliemos los graneros para recibir la cosecha (templos más grandes).

2. Preparemos aulas y salones de conferencias para los cursos y diversas actividades.

3. Adquiramos todo el equipo posible, como computadoras, fax, retroproyector o sonido, que nos ayuden para alcanzar nuestro objetivo.

4. Planeemos un presupuesto de inversión. Tenemos que pagar el precio de nuestra visión; si no invertimos no ganamos.

5. Estructuremos un buen programa de publicidad.

La mies es mucha y los campos ya están listos para la siega. No deje para mañana lo que se tiene que hacer hoy. Hoy, hoy, hoy es el día. Ensanche el sitio de su tienda, extienda sus estacas; no sea escaso (Is. 54:2). Comience a accionar, dé el primer paso y Dios dará el segundo, apoyándose en sus promesas, como aquellas que hallamos vertidas en Josué 1:2-9, las cuales sintetizo: No temas, solamente esfuérzate y sé muy valiente, yo os he entregado todo lo que pisare la planta de vuestro pie, como estuve con Moisés, estaré contigo. Adelante, manos a la obra.

Preparándonos para la cosecha
Pbro. Isaí Montoya Carvajal
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